¿Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos? Todos nos hemos hecho alguna vez esta pregunta (incluso Siniestro Total) que tiene difícil respuesta, a no ser que tratemos con formas de ocio audiovisual; ahí siempre hallaremos la solución a la última parte de cuestión: Un apocalipsis muy chungo.
Cuántas veces hemos visto lo que nos depara el futuro en diversas formas de entretenimiento: yermos inhóspitos, mundos inundados (¡un saludo, Mister Costner!) peña a navajazos por la gasolina (espera, eso ya es casi hoy) o zombies vampíricos tiburónicos… pero ha tenido que llegar Meridiem Games y traernos Ashwalkers para introducirnos en una distopía tan plausible y a la par inmersiva que da cosilla.
1. La tierra ha sufrido varios cataclismos, y la humanidad no pasa por su mejor momento ni por asomo. La situación que se nos muestra tras los dos siglos venideros es desoladora y, al iniciar la partida, el desconcierto nos hará dudar de si un mañana mejor sería factible.

¿Eso del fondo es un mono montando a caballo? ¡YO OS MALDIGOOO!… Uy no, es una roca.
2. Tomaremos el control de un pelotón formado por cuatro miembros: la capitana Petra, Sinh el guerrero, Kali la diplomática y el oteador Nadir. Cada uno de los personajes de Ashwalkers tiene una personalidad remarcada y un pasado, pudiendo alternar entre el manejo de todos ellos mientras avanzamos sin prisa, pero sin pausa en…
3. … la búsqueda del refugio legendario. Nuestro cuarteto es la última esperanza de su ciudadela, cuyos habitantes nos encargan llegar a la gran cúpula, lugar donde se cree que encontrarán la paz (en minúscula, sino se irían a Bolivia, claro). Nos tocará descubrir el camino que lleva a ella a lo largo de una amplia variedad de biomas: desiertos, llanuras de ceniza o tundras.

Hay una cúpula. No es del trueno. Y no sale Tina Turner.
4. Una jugabilidad que picotea de distintos géneros. Ashwalkers es una experiencia de supervivencia, con toquecitos de rol, gestión de recursos y aventura conversacional. Deberemos hacer acopio de todo lo que podamos recoger durante muestro largo trayecto, pues todo bien será útil durante los escasos momentos de tranquilidad…
5. …alrededor de las hogueras. Nuestro grupo podrá pararse en cualquier momento y encender una fogata (nadie cantará el Cumbayá, corcho) alimentada con la madera recolectada. Tocará distribuir la comida obtenida, curar a los personajes heridos o charlar para mejorar los ánimos. Quizás todos requieran dormir, pues se hallen exhaustos, pero ojito con no dejar a nadie haciendo guardia: cada sujeto del pelotón tiene unas barras que indican sus necesidades, y en nuestra mano estará su bienestar físico y mental.

Solo faltan la linterna y las nubes o malvaviscos, para tener una bonita estampa digna de una acampada… mortal.
6. Tomar decisiones puede ser muy duro. Ashwalkers nos pondrá en tesituras complejas, con planteamientos éticos, morales e incluso filosóficos: ¿acaso el fin justifica los medios? (si el fin es chocolate sí, siempre, obvio). Encarar cada situación de forma estratégica, violenta, diplomática o con sigilo derivará en el desarrollo de los acontecimientos, con tantas ramificaciones como para obtener…
7. …más de treinta finales posibles, con infinitas ganas de volver a jugar. Aquí no se trata de ganar o perder, sino de observar cómo cada acción tiene su reacción (Newton lo fliparía) al terminar la partida. Las elecciones previas, desde enfrentar o evitar a los animales salvajes, pasando por relacionarse y ayudar a las gentes de otros asentamientos, derivarán en cómo concluye la historia. Cada partida de Ashwalkers dura poco más de dos horas: extensión óptima para que nos piquemos y queramos comprobar si la crueldad de sacrificar a alguno de nuestros personajes puede tener recompensa.

Menudo viajecito nos espera… Frodo, sujétanos el vaso y aprende.
8. El apartado artístico que, pese a su minimalismo, sabe transmitir sensaciones. Los gráficos, en un sobrio blanco y negro solo salpicado por el rojo sangre, resultan ideales para evocar la angustia de un mundo en ruinas: aquí no se requiere una altísima carga poligonal y, pese a que el rendimiento y fluidez de Ashwalkers en la Switch puedan quedarse algo justos, cumplen sobradamente para este tipo de experiencia. Mención aparte merece el sonido, con unos efectos trabajados y una música casi tétrica, pero muy sutil, que ambienta a la perfección.
9. La enciclopedia incluida nos permitirá ampliar conocimientos sobre el rico trasfondo del juego. Tendremos a nuestra disposición un completo compendio que nos dará información sobre los lugares, fauna y eventos del juego, así como comprobar cuánto nos falta por descubrir, logros incluidos. Todo ideal para los más meticulosos y exigentes.

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar…
10. La Survivor’s Edition de Ashwalkers que el genial equipo de Meridiem Games ha publicado en nuestro país. Una preciosa edición coleccionista compuesta de una caja especial, un libro de arte chulísimo y un set de pegatinas. Os la querréis llevar al fin del mundo… Pero esperamos que a uno más halagüeño que el del juego…








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