La vida del bárbaro no es sencilla. La sociedad te repudia, alegando que hay que ser más civilizados, y menos como tú. Sales a la calle y la gente, inexplicablemente, te mira raruno, pese a que tú creas que la comodidad no está reñida con la estética de portada Heavy-Metal, llevando el pechamen desnudo y escaso abrigo de cintura para abajo. Y no hablemos ya del bajón que te entra si miras en un diccionario cómo te definen: inculto, grosero y tosco. Vale, ahora nos diréis que estamos mezclando alegremente épocas, conceptos y semántica solo por las risas… pues sí, va. Las tribus bárbaras fueron una cosa, y la idealización de sus miembros para que molen, gracias a la cultura pop, otra. Y de pasarse de moda en los medios, ni hablar del peluquín (o pelucón de melenaza lisa). ¿Acaso no suena aún tentador manejar a un avatar barbariense digital?

“Déjame adivinar, buen dragoncín: Te llamas Smaug y te llevas regulinchi con los enanos…”.
¡…ABRID PASO AL TEMIBLE BEHOLGAR! Este fornido guerrero llega para arrasar y prender fuego (de forma NO literal) a nuestras consolas. Quizás su nombre no os suene. No pertenece a la Era Hiboria, tampoco le ha rezado a Krom, y posiblemente de chiquitín no se pareciese a Jorge Sanz… pero pese a no contar con la fama de libros, cómics y películas sobre sus anchas espaldas, ha llegado para quedarse y hacerse un huequecito en los corazones (sin arrancarlos) de los jugones. De la mano de Tesura Games ya tenemos en nuestras tiendas Beholgar, y vamos a contaros diez motivos de peso (100% músculo tonificado, 0% grasa corporal) por los que no lo debéis dejar pasar:
1. Remando hacia los orígenes. Una escueta escena nos contará todo lo necesario sobre la historia para empezar. Un tipo hercúleo le da a los remos en un profundo lago (una estampa habitual de El Retiro…pero no) mientras se dirige a la tierra donde nació. Han pasado 20 inviernos desde que partió en busca de fortuna, un periodo que se le ha hecho más largo que el mango de su mandoble, y alberga una gran ilusión ante el regreso. Pero según se va acercando a la costa, y la niebla en la lontananza se disipa, comienza a atisbar una amenazante torre que se alza en la región de sus ancestros. ¿Han llegado los rascacielos a la zona, y están levantando el Empirum Statum? Igual no…

Venga, valientes, a ver quién dice ahora lo de que “el tamaño no importa” al hablar de largas y gruesas… serpientes.
2. Profundizando en la historia, cuan afilada hoja en sangrante herida. Tras desembarcar, tomaremos ya el control de nuestro personaje. Avanzaremos por una pequeña aldea boscosa, y al poco nos toparemos con el sabio del pueblo, Camasb. Fue él quien, en una breve misiva, nos avisó de que el malévolo Hogma había vuelto, más poderoso que nunca. Sus ejércitos oscuros se propagan por doquier, y todos los nobles guerreros que trataron de frenarlos murieron o desaparecieron. Además, sólo un dragón podría alcanzar la altura de la atalaya donde mora el villano, ergo ¿qué posibilidades tenemos? Las suficientes, pues encarnamos a…
3. …BEHOLGAR, EL BÁRBARO, hijo de Beotor (el de Puri, la del quinto). Convencer a un reptil mitológico que mora (o frambuesa) en una peligrosa cueva, será solo un pequeño escoyo en nuestra misión para evitar que el maleficio se extienda por toda la tierra. Vale, quizás el argumento del juego no tenga una complejidad novelesca, pero no es necesaria en un producto de su estilo. No obstante, podréis notar cierta aromilla oriental a “Las mil y una noches”, con situaciones que os recordarán a algunos pasajes de sus cuentos tradicionales (aclaramos: no esperéis cruzaros con un genio azul transformista salido de una lámpara).

A mí este mapa me parece que homenajea algo… Anda mira, por ahí pasa un caballero que se ha quedado en calzoncillos…
4. Espada y brujería, no son ninguna tontería. Nos encontramos ante un título de acción pura y dura, con desplazamiento lateral bidimensional, que bebe del delicioso maná de los “vanias” en algunas de sus mecánicas. Nuestro fortachón protagonista tendrá que masacrar rivales a sablazos y evitar letales obstáculos por igual. Y ojo, que la dificultad no es asunto baladí, pues aún sin llegar a las cotas tan de moda con los “soulslike”, os llevará a fracasar de primeras en varias secciones. Por suerte, cada poquito nos toparemos con fogatas/ calderos, que hacen la vez de puntos de guardado y de viaje rápido. También al usarlos reaparecerán todos los enemigos de la zona, eso fijo que os suena de algo… (“¡HAS MUERTO!” no aparece en pantalla, no).
5. Fácil de manejar, como un arma perfectamente equilibrada. Por su parte, el sistema de control es sumamente sencillo y eficaz. Un botón para el salto, que se realiza con una deliciosa fluidez y precisión (vamos, que cuando os empalen unos afilados pinchos, será por torpeza). Dos botones dedicados a los ataques principales y secundarios: el corto para cercenar con la hoja a quienes deseen oler vuestro perfume muy íntimamente, y el de distancia, para evitar combates cercanos o activar mecanismos de lejos. Ojito con querer abusar de este último, pues tendremos un número muy limitado de proyectiles, que deberemos recargar con su correspondiente ítem. Y como no se puede estar siempre a la ofensiva, con un gatillo (del mando, no con un michi pequeño) rodaremos y esquivaremos las acometidas rivales.

“Jum… La Taberna de Moe-nan. Creo que por esta tasca paraba mi colega Homero, el que se quedó amarillo tras escribir La Ilíada”.
6. “ESO QUE NO NOS MATA, NOS HACE MÁS FUERTES”. No, no hemos papado de filosofía existencialista y nihilismo, es la frase de apertura de cierta peli de temática barbariense (Troñak o algo así), y resulta más que apropiada para este juego. Y es que según vayáis sobreviviendo a la ingente cantidad de rivales que encararéis, os sentiréis más en forma que el Chuache. Tocará verse las caras con gigantes, serpientes, esqueletos, cabezas llameantes flotantes y la flora y fauna más letal que os podáis imaginar. No faltarán varios enfrentamientos épicos contra jefes finales, algunos de imponente tamaño, en los que deberemos darle al coco para plantear una buena estrategia. El clásico “¡YO ATACO YA!” que gritaba Anakirdo El-Yedai (mítico espadachín del alto medievo) equivaldrá a una precipitada defenestración; agacharse, analizar las pautas del boss, situarse, zumbarle, repetir y viviréis para cosechar riquezas.

Por el tamaño de la puerta, fijo que lleva al vestuario de un equipo de basket, nada peligroso…
7. Forjado a Fuego Edición Era Hiboria: estas armas, matarán. El arsenal que podrá adquirir Beholgar durante sus hazañas será de lo más variado; aparte de su portentoso acero, también haremos acopio de alabardas, hachas o espadas flamígeras. Para la equipación secundaria, contaremos con dagas arrojadizas, bolas de fuego o lanzas. Durante nuestro periplo también conoceremos a un herrero que nos venderá distintos anillos mágicos y collares de poder, a cambio de las valiosas gemas que dejarán caer los enemigos derrotados. Según progresemos, desbloquearemos la barra de furia, con la que invocar una devastadora habilidad especial. Y como en la época andaban algo escasillos de gimnasios, podremos mazarnos a tope si rebuscamos por el mapa distintos objetos y secretos. La tribu de Beholgar tenía un dicho: pertréchate bien, y no mires con quién… pues ya estará muerto.
8. Sangre, sudor, y píxeles. A diferencia de los salvajes moradores de la época fantástica en la que transcurre esta odisea, el apartado artístico del juego no está para nada en cueros. Preparaos para un viaje visual a las épocas consoleras de 8 y 16 bits. Artesanía digital clásica dibujada a mano, gracias a unos bellos gráficos en sprites 2D, que lucen de fábula con los diferentes efectos de pantalla disponibles (con el de CRT activado, os parecerá estar mirando a una tele de tubo. Retro-brutal). Personajes genialmente animados se integran en los preciosos fondos, con varios niveles de paralaje, a la perfección. Y ya que hablamos de los escenarios, mencionar la gran variedad de la que gozan: exploraremos bosques, grutas, cementerios, cumbres nevadas u ostentosos palacios.

Buah, cómo de intensos están los mosquitos esta temporada…
9. Creado por un ejército de solo dos guerreros. Vestir un sencillo taparrabos con dos completos y no dar el cante, tiene mérito. Inventar una pequeña joyita indie como esta, entre tan solo dos personas, ya es para coronarse reyes del videojuego. El título que estamos tratando ha sido desarrollado enteramente gracias al binomio formado por Serkan Bakar (arte y programación) y Andrea Baroni (música). Destacar del apartado sonoro, ya que mencionamos a su autor, unas composiciones con sonido “chiptune” (estilo sintetizador ochentero) y ambientación medieval que encajan de lujo con todo el acabado artístico. Si se vienen por estos lares ambos creadores, habría que prepararles una ceremonia de coronación a la altura de su obra.
10. Un botín digno de los dioses a vuestro alcance. Ojito a la Collector’s Edition de Beholgar, porque incluye verdadero contenido de fábula: copia física del juego, libro de arte, banda sonora, póster y moneda exclusiva, todo empaquetado en una preciosa caja de coleccionista. Os está esperando en la web de GAME o en cualquiera de sus tiendas, en versiones para Playstation 4 o Nintendo Switch, junto a su edición sencilla para ambas máquinas. Si queréis un desafío auténtico, y una jugabilidad de la vieja escuela, a prueba de balas -o espadazos-, partid raudos, sin demora (ni de cereza).










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