[#PorQuéTeGustará] 10 razones para disfrutar del exotismo con Avatar: Frontiers of Pandora

Alber Sánchez

2 de enero de 2024

PLAN RENOVE: ¡Actualízate a Nintendo Switch OLED en GAME!

Ya era hora. Se necesitaba. Ha pasado demasiado tiempo sin que una de las franquicias cinematográficas más importantes de la historia se acercase a los videojuegos de nuevo. Y haciéndolo con una adaptación nivel superproducción, claro, como las pelis en las que se basa. Porque, si miramos al top diez de films más taquilleros de la historia, no hay duda que de los correspondientes jueguitos de western espaciales y espadazos, o de peña enfundada en mallas, estamos más que servidos (algunos, puede que incluso saturados). Pero coged la lista, vamos… fijaos arriba, bien arriba… ¿veis esas dos? Sí, sí, la número uno y la tercera en el top mundial. Igual han sido un pelín trascendentales en la industria, seguramente os suenen… una pista: la mente detrás de ellas está relacionada también con la cuarta (la del barquito que se hundió). Otra pista más, va: AZUL.

«Azul, y es que esta gente es azul como el mar azul, como el azul del cielo…» Extracto de la BSO descartada, de Cristian Castro.

Dejémonos de rodeos y referencias fílmicas. La saga Avatar debía regresar, de la pantalla grande en las salas, a la pequeña (o mediana, según las pulgadas que os gastéis) de nuestras consolas. Un universo, aún en plena expansión, de tal excelsa riqueza, requería una versión jugable actual, que nos acercase y metiese de lleno en su fantasía. Así que, tras años de intenso desarrollo, y en estrecha colaboración con los creadores de la obra original, Massive Entertainment y Ubisoft nos traen Avatar: Frontiers of Pandora. Adaptar un fenómeno de masas global al ocio electrónico no ha sido fácil, eso fijo, y más aun sabiendo el cariño y pasión que siente la gente por una licencia de tal magnitud… ¿consigue el título estar a la altura de las expectativas generadas? Acompañadnos en este paseo por sus bondades para descubrirlo (dejaos la máscara de oxígeno, que su atmósfera es más que respirable).

1. Creando a nuestro avatar… que no será un simple avatar. En este juego, nos meteremos en la piel de un nativo Pandoriense (¿o Pandoriano?) al cien por cien, lo de usar cuerpos clonados/ modificados genéticamente se lo dejamos a Jake Sully. Al poco de arrancar, tocará dar rienda suelta a nuestra imaginación con el completo editor de personajes. Escogeremos el aspecto de nuestro Na’vi, desde su sexo, morfología, rasgos faciales, o cabello, hasta los patrones bioluminiscentes de su piel. Aunque la jugabilidad se desarrollará esencialmente en primera persona, siempre es de agradecer que el/la protagonista tenga sus peculiaridades y facciones a nuestro gusto, claro. Pero, ¿quién es realmente este alienígena de azulada piel que manejaremos?

«¡POR NARNI—DIGOOO POR PANDORA!»

2. Si toleráis esto, otros niños serán los siguientes… Algo turbio esconde la RDA (la «Gente del Cielo» mala) para estar educando y dando cobijo a un puñado de párvulos nativos, en sus instalaciones del TAP (Tutelaje de Apoyo Poblacional), en la luna de Pandora. Nuestro héroe y su hermana son, supuestamente, huérfanos, abandonados allí -y encerrados- desde muy pequeños, pero pronto se descubre el pastel (que NUNCA es mentira). La introducción nos llevará, mediante una secuencia interactiva y tras varias elipsis temporales, a presenciar la rebelión indígena contra los humanos invasores desde otro punto de vista, a una traición, a una hibernación forzada, y a una apresurada fuga de las instalaciones. Todo lo que nos rodea será gris, aséptico, industrialmente frío… pero este pequeño tutorial solo busca deslumbrarnos al pisar el exterior, tanto metafórica como literalmente. Cegarnos…

3. … Con la belleza de otro mundo, más allá de lo imaginable. No exageramos al decir que, en cuanto plantéis un pie en las selváticas tierras del planeta, fliparéis en colores… Algunos de los cuales, posiblemente, jamás habréis visto en la pantalla de una consola. Vaya por delante que, en nuestros clásicos «10 razones», solemos dejar el apartado visual para el final, porque no ha de importar tanto a la hora de valorar un título… meh, las reglas están para romperlas. Los gráficos y el apartado artístico de Avatar: Frontiers of Pandora van más allá de lo espectacular y alucinante. La espesura de la flora en cada bioma representado, una densidad de plantas y árboles casi apabullante, diseños vibrantes y rompedores a los que solo les falta saltar de la pantalla… TODO. Leñe, si nos llegan a decir que uno se podía quedar embelesado simplemente caminando, girando la cámara y observando la naturaleza digital a su alrededor, no lo creeríamos. Ahora bien, aunque pasear por estos lares virtuales es delicioso, aquí venimos a jugar. Y vaya si jugaremos.

DÓNDE. ESTÁ. GARGAMEL.

4. Abriendo la «caja de arena» de Pandora. La traducción de cierto anglicismo, comúnmente usado para definir a los juegos de mundo abierto, viene que ni pintado (de azul, já) aquí. Estamos ante un «sandbox» de manual, con su libertad absoluta para elegir el orden en que encaramos las misiones y objetivos. La tarea principal es colaborar con la resistencia planetaria, pero a su vez, deberemos encontrar nuestra identidad como miembro de los Sarentu, un clan casi desaparecido. A nuestra elección queda si les damos caña desde el principio a los militares invasores, colaboramos con los escasos disidentes humanos, o nos ponemos a ayudar a las tribus diseminadas por el extensísimo mapa. Habrá mucho que hacer, siendo nuestro propio albedrío el que decidirá dónde ir, y aunque ciertos escoyos quizás resulten insalvables de antemano, siempre podremos volver después, con mejor equipamiento y más experiencia.

Cuando te reciben con los brazos abiertos en las fiestas del pueblo. O en una comuna hippie.

5. Sé un Na’vi, vive como un Na’vi, muévete como un Na’vi. Comentábamos arriba que contemplar el paisaje del planeta es más que fascinante… pues deambular por él metidos en la piel de un nativo es otra maravilla. Aun teniendo asignados todos los botones del mando para controlar a nuestro prota (incluso en varias combinaciones), el resultado es muy intuitivo: correr, saltar, comer, apuntar, disparar… acciones perfectamente ubicadas que saldrán casi solas. Sorprende enormemente la fluidez en el desplazamiento transversal, más allá del horizontal, en vertical. Los distintos biomas que conforman la frontera occidental de Pandora poseen abruptos acantilados, peligrosas cascadas, y escarpados riscos, aparentemente infranqueables. Pero la agilidad de la raza humanoide autóctona nos permitirá brincar y ascender de forma dinámica… y muy divertida. Ahora bien, ¿qué hay de alcanzar esas rocas flotantes entre las nubes, allá en el horizonte?

«Algún día, todas estas praderas que baña la luz, serán tuyas, Simba».

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6. Alzando el vuelo, cuan fénix renacido. De las cenizas de una infancia robada, nuestro héroe, tras su liberación, extenderá sus alas y… meh, dejémonos de pomposidad y símiles muy manidos, y entremos en lo que os desencajará la mandíbula: PODER VOLAR. No es ningún destripe de esos (aunque se tarde un puñado de horas en empezar a surcar los cielos), pero avanzando en la historia principal desbloquearemos a nuestro Ikran particular. Por si no visteis las pelis (algo, por cierto, opcional, ya que todo está aquí bien explicado y contenido), este pseudo-dinosaurio alado creará un fuerte vínculo con un Navi y siempre acudirá a su llamada. Montados a su lomo, la grandeza de la gigantesca región nos dejará pasmados. La cámara pasará a una vista en tercera persona, para que control y visibilidad sean óptimos, y podremos desplazarnos por el aire para alcanzar zonas inexploradas. Por si no ha quedado claro: volar es una pasada. Oh, y podremos poner nombre a nuestro pajarito; el mío se llama «Pelusa».

«Vuela, vuela, Ikranito, trota por la arboleda, no detengas tu carrera, llegaremos tempranito». Eterna Marisol.

7. Tan bello como letal. Este mundo virtual está densamente poblado, sí, y el 90% de especies que lo habitan intentarán matarnos, también. Y es que el peligro está al acecho tras cada helecho (Badum Tss), ya sea en forma de soldados o el propio entorno natural. Por parte de los militares ocupantes, tendremos tanto a la clásica carne de cañón de bajo rango, soldados de asalto o francotiradores, como a guerreros mecanizados en exoesqueletos de distinta potencia y tamaño: armados con con misiles, granadas o lanzallamas. El riesgo ambiental vendrá por tierra, mar y aire: desde algunas mastodónticas criaturas, hasta los invertebrados más chiquitillos, pondrán en jaque nuestra vida, con sus envestidas o picaduras. A su vez, habrá hermosas y dañinas flores que podrán estallar a nuestro paso, en una bonita y mortal explosión de aromas y colores. Que oye, lógico si hasta la más diminuta semilla esté encabritada por estos lares espaciales, motivos no faltan…

A la fauna también se le puede ir de las manos lo de tunearse para salir de flirteo…

8. El lloro lejano (in inglish, «Far Cry») de una tierra. Pandora está pochita, ya solo le quedaría derramar lágrimas de sangre y sabia. Un hermoso satélite, con la fauna y flora más diversa de la galaxia, enfermando por acciones invasoras desmesuradas. Una parte amplia de nuestra labor implicará aliviar el dolor de este mundo, sanarlo, acabando con explotaciones mineras descontroladas o centrales de procesamiento contaminantes. Cada vez que liberemos una zona de la polución nociva, veremos cómo su hábitat cambia de tonalidad, del ocre mortecino al verde más intenso, volviendo las criaturas que allí moraban a crecer y corretear alegremente. Pero también nuestra propia actividad deberá ser respetuosa con el medio ambiente, teniendo que mantener un perfecto equilibrio cuando cacemos o recolectemos. El mensaje eco-friendly es poderoso, sí, con un buen poso sobre ética, colonialismo y otros asuntos pelín profundos y trascendentales.

«Te-veooooo». También llamado «cómiiiiic» en los USA, o «Álbuuuum» para el formato europeo.

9. Sintiendo la conexión con Eywa. Enchufarse (¿coletas USB?) a la fuerza primordial del ecosistema no será la única forma de aprender y mejorar en Pandora. Este título posee un magnífico componente rolero en forma de diferentes árboles de habilidades, dedicados a distintas ramas de destrezas, que desbloquearemos, subiendo de nivel. Nuestro personaje también deberá ataviarse con tocados, petos, fajas o guardabrazos que varían en características y potenciarán ciertos atributos. Habrá que estar atentos a nuestras barras de vida y energía, claro; indicadores que podrán maximizarse de forma temporal (comiendo los platos que cocinemos, con ingredientes obtenidos venerablemente), o permanentemente, si encontramos ciertas plantas y secretos por el escenario. Además de ejercer de chefs interestelares, también practicaremos la artesanía armamentística, fabricando lanzas y arcos… aunque si os va más lo de escupir plomo, también podremos manejar escopetas o fusiles.

Comparando el daño de una sigilosa y artesanal cerbatana +3, con un rudo y ordinario rifle +87… difícil…

10. Para quien a-Dora la explora-ción, y conocer el entorno. Vastos parajes por los que deambular, multitud de bichos y especies vegetales, datos y opciones por doquier… uf, que me agob-NO. Si os sentís abrumados por todo el contenido que nos ofrece el juego, servirá con una simple visita a los menús incluidos para entender o refrescar cualquier información. Tendremos un completísimo diario y una guía de caza, pudiendo incluso marcar tipos de fruta específicos en el mapa (para esa receta que os encargó Papá Pituf—el chamán Na’vi). Cabe mencionar que todo está completamente traducido al castellano, tanto textos de pantalla como audio. Y remarcar, ya puestos, lo original de las voces, con distintos matices: desde la variedad de acentos en el ejército invasor de la RDA (lógico, hay alistada peña de cualquier parte de la tierra), a la currada pronunciación de los clanes autóctonos. Escuchar cómo dicen «Pelusa», no tiene parangón.


Perderse, encontrarse, ser uno con la naturaleza, apreciar el ecosistema (y a la vez experimentar miedo al mismo) … las sensaciones que transmite Avatar: Frontiers of Pandora son tan intensas como su brillante apartado artístico. Si buscáis un juego de mundo abierto que en el que enfrascaros durante decenas de horas, absorbidos por un entorno virtual absolutamente original, este título os va a encandilar. Está ya a la venta en la web de GAME o en cualquiera de sus tiendas, para PlayStation 5 y Xbox Series X. Además, se encuentran disponibles varias ediciones, algunas totalmente exclusivas de la cadena, que incluyen chulísimos DLCs, el pase de temporada y otros extras. Aquí, vamos a seguir explorando otro rato, a ver si acabamos bailando con lobos alienígenas, o nos topamos con alguna azulada Pocahon—

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