[#PorQuéTeGustará] Diez razones para dejarse hechizar por el rol táctico de King’s Bounty 2

Alber Sánchez

27 de septiembre de 2023

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Sobrevivir en la Edad Media debía tener su aquel: enfermedades chungas sin aparente cura, señores feudales a los que rendías pleitesía o te dejaban tieso (más), techadores que no arreglaban correctamente tu cabaña y el tejado te aplastaba mientras mimías, ausencia de papel higiénico suave y esponjoso (ni del rugoso como lija había, vaya), o la posibilidad de morir incinerado por un dragón al que miraste mal… bueno, esto último, igual en nuestra realidad pasaba entre poco (no hay que descartar lo que no has vivido) y nunca, pero en una con buena ambientación de fantasía medieval no puede faltar. Y ya si se trata de un universo digital de este tipo, en el que sumergirnos lúdicamente, la diversión se maximiza, y el riesgo para nuestra vida desaparece.

Aquí, recorriendo sin temor el puente de Bilbux. Lo construyó el arquitecto de la corte Calatravus Hábilis, ¿qué podría pasar?

Bienvenidos al hermoso, intrincado, sorprendente y peligroso mundo paralelo de King’s Bounty 2. Un juego lanzado, hace bien poquito, para PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch, y que ahora llega, con flamantes versiones actualizadas, a la nueva generación de Sony y Microsoft. Que no os de miedo ese «dos» en el título pues, aunque esta saga nació y creció en ordenadores personales, se ha adaptado de fábula a consolas, sin ser necesario además haber jugado a las anteriores entregas para gozarlo. Vamos a daros diez motivos por los que este producto, desarrollado por Fulqrum Publishing y editado por Plaion, merece la pena… sin pena de inquisición (bueh, por este tipo de chistes, quizás para nosotros, sí).

1- Elige tu destino, forja tu aventura. Antes de meternos en faena jugable, se nos presentará la pantalla de selección de personaje. Dispondremos de tres entre los que escoger: Katherine la maga, Elisa la Paladín (a la taza, y espeso), y Aivar (o no lo hay, eso lo decide el árbitro) el guerrero. Cada uno posee habilidades innatas a su clase que marcarán nuestro estilo de juego inicial, un trío de individuos con pasados totalmente diferentes, cuyos trasfondos se nos resumen brevemente aquí, pero cuyo presente y futuro será compartido. Comienza nuestro viaje.

Domingo de rastro.

2 – Del frío no me río… y menos, en una celda. Sea cual sea nuestra decisión inicial, arrancaremos encerrados en el Fuerte Crucis, ubicado en las gélidas tierras altas de Albus, Nostria. Corre el año 320 de la era de la prosperidad, aunque para nuestro prota han sido seis meses de cautiverio, que de próspero poco, oiga. Afortunadamente, se acaba de declarar, por mandato real, nuestra puesta en libertad… por los mismos a los que habíamos chinchado, previamente, en la Asamblea Universal. En este concilio al que asistíamos, acontecido justo antes de nuestro encarcelamiento, se debatía sobre el estado de la nación… y fuimos señalados como salvadores cuasi-divinos por un brujo. Eso sentó así como mal, y a chirona nos enviaron.

3- En el nombre del Rey… o del príncipe heredero. La nación Nostriana (¿o es Nostriense?) se encuentra bajo el influjo de la peste. El monarca ha enfermado, quedando el poder en manos de su no muy preparada descendencia y consejeros. El pueblo teme los estragos de lo que parece una maldición que, lejos de remitir, se expande por doquier. Los muertos se alzan (nigromancia rulz), las relaciones con los enanos y los elfos van regulinchi… vamos, que igual probar suerte con nuestro héroe no es mala idea para los mandatarios. Total, a peor difícilmente irá el asunto. Así que nos ceden una pequeña guardia personal, un jamelgo, unas monedas, y a recorrer el reino, a ver si lo sanamos de tanta pupita, y solucionamos todos sus desaguisados.

¡No me piséis el trigo, desgraciaos, que el precio del cereal está por las nubes!

4 – De castillo a castillo, a ver qué es lo que pillo. Libres seremos para deambular a lo largo de un puñado de mapas, poseyendo el principal un tamaño más que decente. Sin ser un «mundo abierto» o «sandbox» al uso, en King’s Bounty 2 podremos desplazarnos a nuestro antojo, bien a pie o cabalgando a lomos de nuestro caballo, que acudirá velozmente ante nuestra llamada (no se le puede poner nombre, pero el mío respondía a «Anchoilla», fijo). Infinidad de caminos que conectan pueblos, campos de cultivos, fortalezas y palacios por recorrer, y donde, si exploramos concienzudamente, encontraremos alijos, cofres con tesoros, y otros objetos de valor. Pero la parte más importante de todos estos escenarios, como en la vida misma, son las gentes que en ellos residen o los transitan, cada uno con sus tareas, rutinas, y problemas. Y ya que sacamos el tema…

«Anda, mira tron, uno que se escapó del rodaje de Eyes Wide Shut…».

5 – Colega, ¿dónde está mi carro (que iba a tope de cereal)? Desviarse de la misión principal de nuestra aventura será muy fácil, pues las personas que moran en estos territorios tendrán mogollón de asuntos pendientes por resolver, aparte de la maldición que asola sus tierras, y nadie mejor que nuestro héroe para echarles un cable (o cuerda, por la época). Disputas vecinales, rencillas familiares, caravanas asaltadas por grupos de maleantes (les podríamos llamar «la Cosa Nostria», JÁ) … un montonazo de actividades secundarias que se irán marcando en el accesible mapa, y que podremos encarar en el orden que prefiramos. Y ojo, porque tocará tomar decisiones que alterarán el desenlace final -y los beneficios obtenidos – de muchos de estos trabajos extra. Pero, ¿algo más tiene que haber entre tanto paseo, exploración, y cháchara, no? Vaya si lo hay…

«Quietoparao, control poligolemcial. Se ha denunciado a un transmutador de pollos por tentativa de pollicidio.»

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6- ¡A LAS ARMAS… TÁCTICAMENTE! El tema se pondrá intenso cada poco, con los combates derivados del avance en las misiones, o que salpicarán muchos puntos de la región al intentar atravesarlos. Aquí, la cámara cercana habitual, en tercera persona, pasará a una vista mucho más lejana (casi cenital), del campo de batalla donde nos enfrentaremos al enemigo. Nuestro avatar, a modo de líder, permanecerá en la retaguardia (no le va mancharse las manos) comandando a su ejército, formado por cinco unidades, que deberá derrotar a las tropas rivales. Cada contienda se desarrolla por rondas, divididas en turnos, donde se van alternando los ataques de unos y otros guerreros. Tendrá vital importancia una óptima planificación, que partirá de la selección, orden y despliegue de nuestras unidades por las casillas hexagonales de la arena.

¿Oléis eso? A mí ya me está llegando el aroma a tortilla humana con trocitos equinos…

7 – Alfil se come a peón… o gólem se zampa a esqueleto. Cada tipo de unidad tiene sus valores de ataque, defensa, ventajas activas/pasivas, probabilidad de crítico, etc… Unas serán más versátiles que otras según la situación, con técnicas ofensivas a distancia, potenciadores mágicos o alta capacidad de desplazamiento, mientras en algunos casos nos vendrá mejor una fuerza bruta y pesada para la lucha cercana. El ajedrez es casi para párvulos al lado de estas batallas… y al igual que en este, habrá una gran variedad de piezas que desplegar: soldados rasos (la clásica carne de cañón), gigantes elementales, zombies putrefactos, versados druidas, feroces huargos y decenas más. El quinteto con el que combatiremos lo podremos completar o alternar con las unidades que dejemos en la reserva, y esta, la iremos aumentando con las misiones completadas o gastando en los reclutadores.

Jauría de lobos ataca a hechicero supremo alérgico a los perros. Jaque mate.

8 – Mazmorras y dragones, roleo a montones. La parte estratégica de las batallas se acompaña de una faceta rolera muy intensa. Nuestro avatar puede equiparse con distintas armas, vestimentas y accesorios para potenciar sus atributos. Además, el héroe recibirá experiencia finalizando encargos y ganando batallas, con los que subir de nivel. Así, obtendremos puntos de talento que podremos gastar en su correspondiente árbol, con cuatro ramas de mejoras. Aparte, poseemos un libro mágico donde invertir maná investigando nuevos y poderosos hechizos (fuego, hielo, curativos, invocaciones y un sinfín más), que podremos utilizar en cualquier momento de los combates para apoyar a nuestras tropas. Provocar la caída del cielo de un gigantesco meteorito cuando el enemigo menos se lo espera, puede dar la vuelta a cualquier contienda (o trabajo a Bruce Willis).

9 – El Señor de los Moralillos. En este juego, hay otros factores a tener en cuenta, aparte de ser un buen estratega. Tal y como mencionamos antes, rebuscar en cada recoveco del escenario tendrá su premio, y es que la compraventa de bienes resulta esencial en este título. Sonará a tópico, pero el oro valdrá todo su peso (en sí mismo), pues ninguna moneda sobrará cuando queramos reemplazar a nuestros soldados caídos o mercadear con algún poderoso pergamino mágico. Pero por encima de la economía, está la moral de nuestras acciones… más que nada, porque a ella se supedita el equilibrio anímico de las tropas. Las elecciones éticas que tomemos podrán ser de cuatro tipos: Orden, Anarquía, Poder y Astucia. Ideales que forjarán la personalidad de nuestro héroe según actuemos ante dilemas, hasta el punto de que se llegue a negar a realizar acciones que vayan contra su integridad (o carencia de ella).

Cuentan que, si gastas 87 puntos en anarquía, podrás invocar a los que salen el La Purga…

10 – Acabados artesanales muy apañados. El apartado artístico de este juego es más que resultón, quedándose más cerca de lo que nos esperaríamos de un «industrializado» Triple A, que de un título parido por un estudio de tamaño medio, tirando a pequeño. Visualmente, los gráficos son tan coloridos como una preciosa vidriera de catedral, con una viveza que se aleja del tono grisáceo visible en otros productos de corte similar. La carga poligonal es más que suficiente, con personajes detallados (quizás algo parcos en sus expresiones faciales), y permitiendo una distancia de dibujado del horizonte flipante, con la que apreciar los fastuosos paisajes. Los diseños, mezclan elementos clásicos medievales con otros de corte fantástico de forma magistral, sin resultar chocantes. En el aspecto sonoro, destacan una suave banda sonora que acompaña a la perfección, y unas variadísimas voces (en inglés, subtituladas en nuestro idioma).

Esto es un auténtico «Ser de luz», y lo demás son exageraciones…

Quizás penséis que los títulos de rol táctico por turnos no son lo vuestro, pero la sencillez con la que se van introduciendo todas sus mecánicas jugables, convierten a King’s Bounty 2 en un juego ideal tanto para expertos como para no iniciados. Os recordamos que lo podréis adquirir en la web de GAME, y en sus tiendas, en cualquiera de las ediciones físicas disponibles, o pillaros las tarjetas de prepago de PlayStation o Xbox para haceros con las versiones de nueva generación. Si buscáis fantasía épica medieval de calidad, que os mantenga enganchados durante decenas de horas, no os equivocaréis. Yo voy a seguir dándole caña, a ver si consigo que mi Rey me conceda algún titulillo nobiliario… por obtener un diseño heráldico chulo, no por las ganancias, claro…

****Firmado: El futuro Duque Albertus Prepotentus I****

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