Un habitante de la península ibérica puede llegar a desarrollar cierta animadversión por sus vecinos galos con mirar solo un poco al pasado. Resulta difícil olvidar -por muy gustosa que haya resultado cierta revancha mundialista reciente- los volcados de camiones con rica frutal nacional, las intensas disputas fronterizas… Y cómo obviar cuando las tropas napoleónicas, aprovechando el paseíto de camino a Portugal, pensaron «Oye, pues ya que estamos aquí, saqueamos, expoliamos, arrasamos y nos quedamos». Les salió regulinchi el asunto, afortunadamente (si no, hoy día, en vez de los ricos panes y bollería nacionales, solo comeríamos baguettes y croissants).

¿Soy el único a quien el villano le recuerda al Pato Darkwing? ¿Qué opinaría La Casa del Ratón?
Pero siendo sensatos, no se les puede guardar rencor eterno a los gabac— nuestros queridos vecinos. Sobretodo, siendo frikis de la cultura. Han tenido infinitos aportes de renombre en numerosos campos (no, uno de fútbol no hace que Mbappé cuente) y si nos centramos en el ocio electrónico, la empresa gala Ubisoft merece su lugar privilegiado en los libros de historia. Pero Ubi, tal vez, no hubiese alcanzado a ser el mastodonte de la industria videojueguil que es hoy, si no llega a ser por la creación, hace ya la friolera de tres décadas, de Rayman. Atari ha decidido que tocaba rendirle un merecido homenaje jugable con este Rayman 30th Anniversary Edition, y pocos estudios de desarrollo podrían hacerlo mejor que Digital Eclipse.
Debería estar en un museo… ¡Anda, si le han dedicado uno!
Había una vez un joven francés (aunque naciese en Mónaco, el sitio chiquito ese donde corre la F1), llamado Michael Ancel, que ya desde pequeñín desarrolló inquietudes sobre los entornos digitales. Primero cató una Atari 2600, luego cayó una ST en sus manos, y aún sin alcanzar la mayoría de edad, le dio por programar su primer juego. Pero como esto no es una clase de historia, diremos que de ahí a crear a Rayman, el Beyond Good and Evil, la brillante adaptación jugable del film King Kong, o ser nombrado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras (importantísima distinción francesa), son dos pasitos. ¿Os quedáis intrigados por cómo se pueden concatenar tan magnos acontecimientos en la vida de una persona?

En este museo se permiten fotos con Flash. Pero no con Batman
Pues «Sin brazos, sin piernas, sin problemas» (buen nombre para una obra de Jack el Destripador) será la primera parada obligatoria en este disco/cartucho en dicho caso. Un maravilloso museo virtual interactivo sobre la historia del personaje carente de extremidades (suena más desconcertante escrito de lo que es al verlo) y su creador. A través de una elaborada cronología que incluye vídeos, bocetos o textos podremos ir parándonos a contemplar y analizar la nutrida historia de este icono y todo lo que lo rodeó su nacimiento… Así como su repercusión posterior. Una galería magníficamente educativa y extensa que, si os interesa mínimamente el medio audiovisual y su industria, justifica en sí misma la adquisición de este título… Pero, ¿a quién no le mola también echarse unas partiditas a un clásico?
LIBERTÉ. EGALITÉ. SALTARÉ
Hay títulos de nuestra infancia -o del pleistoceno anterior, para la muchachada- que, cuando te pones a jugarlos ahora, se les notan las costuras. Puede ser por mecánicas caducas, controles correosos, apartados técnicos que chirrían demasiado en la actualidad… El recuerdo de aquellas mágicas partidas es mancillado por un bofetón de cruda realidad: cualquier tiempo pasado NO tiene por qué ser mejor. Entonces llega este gabacho-cóptero y nos devuelve el castañazo hasta dejarnos la cara del revés: si la obra original era magistral, lo va a seguir siendo. Y mejor incluso que algunas paridas hoy en día.

Cara de alegría, elementos surrealistas y colorinchis… No hay duda, Rayman «viaja» mucho
Eso sí, hay que aclarar que si en Rayman hay un apartado que tiene escaso peso -tampoco lo necesita-, es el argumental. Como en la mayoría de juegos de plataformas (castillos y princesas, erizos contra Huevo-Doctores… No veo yo GOTYs al guion), la historia no pasa de anecdótica al inicio de la saga de este personaje. Hay un malote que roba unos bichitos mágicos cuquis, poniendo en riesgo la estabilidad y la armonía de un reino fantástico, y Rayman debe acudir al rescate. Simple y conciso, pero poco más hace falta para edulcorar los saltos. Y van por quintuplicado (o más).
Donde cabe un Rayman… caben más de cinco
Por condensar un poco, enumeremos los títulos completos que se incluyen en esta celebración del treinta aniversario; se trata de cinco versiones, para distintos sistemas, de la que fue primera entrega de la franquicia:
- Rayman de Playstation (1995)
- Rayman de PC/MS-DOS (1995)
- Rayman de Atari Jaguar (1995)
- Rayman de Game Boy Color (2000)
- Rayman de Game Boy Advance (2001)
En este quinteto de adaptaciones podremos observar, mientras controlamos a nuestro héroe, las similitudes y diferencias -más que palpables unas, leves otras- entre conversiones. Obviamente, en las portátiles de Nintendo será obvio el cambio en paletas de colores, reducción de longitud por nivel y simplificación de entornos, pero pasar de la versión de Play a la de compatibles o Jaguar (la última y malograda consola de Atari) resulta en un encomiable ejercicio de nostalgia retro y arqueología tecnológica; sutiles alteraciones gráficas, cinemáticas inéditas, tiempos de carga… Un manjar para quienes aman la historia del medio.

Muestra gráfica de saxo intenso y enfadado
Ahora bien, a nivel de mecánicas, poca variación encontraremos. En este pentagrama lúdico hallaremos muchos saltos en plataformas estáticas o móviles, recolección de objetos u obtención de vidas extra ocultas, esquive de envites enemigos, ataques a guantazo de puño extensible, suspensión aérea modo oreja-cóptero… y humor. Decenas de fases se suceden entre coloridos y oníricos escenarios bidimensionales, mientras enfrentamos enemigos con diseños cómicos, todo salpicado de elementos graciosetes o adorablemente inocentes -apropiadísimo para cualquier edad-. Eso sí, la dificultad se las trae, como era habitual en la época… Por suerte, esta recopilación facilita las cosas de varias formas.
Tres décadas dan para mogollón de mejoras y añadidos
Los títulos mantienen intacta tanto su fluida jugabilidad original como sus preciosos retro-apartados audiovisuales… Pero también sus correosos niveles de reto; Por fortuna, en estas revisiones nos pondrán las cosas más sencillas con las pantallas de opciones extra. Dependiendo del juego escogido, podremos activar vidas y/o continuaciones infinitas, puntos de salud máximos, o incluso desbloquear anticipadamente todos los niveles y habilidades de Rayman. Tranquis, no es trampa si nos dan la opción… Aunque sí se desactivará la obtención de trofeos -en Play- si tiramos de estas ayudillas.

Escenario a rebosar de crema blanca y bolas para lamer. Solo puede ser un fondo con helados, OBVIO
Lo que no afectará para nada a la obtención del platino -aunque igual sí a vuestro ego jugón- es usar el cómodo rebobinado con una sola pulsación de botón. Si metemos la pata (mejor dicho, el pie flotante) y la pifiamos en un salto u otro obstáculo, esta cómoda función nos permitirá retroceder en el tiempo un buen puñado de segundos, hasta que logremos corregir el fallo y avanzar así diligentemente. Cómodo, ultra-sencillo de utilizar… Pero no se vayan, aún nos aguardan más jugosos extras.
Por ejemplo, es todo un sorpresón que se incluyan los manuales de instrucciones de cada título en versión digital… Sí, niñas y niños, en la antigüedad, las editoras ponían un interesante y útil librito, en la solapa de las cajas de sus juegos, donde se mostraban esquemas de control, pantallazos y otros datos útiles sobre el título en cuestión. Este tipo de panfletos, ya casi extintos, son recuperados aquí en un audaz e instructivo ejercicio de arqueología videojueguil. Ojo, que la cosa no acaba aquí…

Con 30 tacos cumplidos, algunos ni la O con un canuto sabemos hacer, otros ya son mitos del entretenimiento.
Por primera vez podremos disfrutar del prototipo del Rayman original para la Super Nintendo, una auténtica pieza de museo digital, en versión totalmente jugable. Y para rizar el rizo (o, mejor dicho, la oreja-hélice) también dispondremos de más de un centenar de niveles extras para los títulos de PC y Playstation en esta colección: 24 -de lo más chunguillos en reto- han sido creados por el equipo de desarrollo original, 40 adicionales diseñados por la comunidad jugona, y otros 60 de dificultad variable en la versión de compatibles.
Un producto a la altura de tan ilustre personaje
Bien sea porque jugaseis en su época al clásico y queréis recordarlo, o tal vez porque os apetezca catar por primera vez uno de los juegos de plataformas más influyentes de las últimas tres décadas, este Rayman 30th Anniversary Edition no os defraudará. Las entregas originales de la mascota francesa han envejecido como el buen vino, y yendo acompañadas por un montón de extras o útiles mejoras de calidad de vida, convierten a este título en un esencial para todos los públicos. Ya lo tenéis a la venta en la web de GAME o en cualquiera de sus tiendas para Playstation 5 y Nintendo Switch. Además, la edición incluye un póster a doble cara, chulísimas pegatinas y tres postales. Es casi imposible que la nostalgia digital se sienta más actual… O más disfrutable. Pese a tener origen en la frontera trans-pirenaica…

Dudas existenciales: ¿Son sus orejas a modo de flequillo, o es pelo y se peina con dudoso gusto?








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